Tema: Restaurando la Oración en la Iglesia

TEMA: Restaurando la Oración en la Iglesia


Texto: 1 tesalonicenses 5:17

La oración es una parte de la doctrina de Cristo. Jesucristo es el centro, y la oración es muy importante para crecer y tener comunión con el Señor.

Orar es hablar con Dios, es descansar en El, es parte de la adoración, es expresar mi total insuficiencia y declarar Su total suficiencia en mi.

Malas enseñanzas sobre la oración:

  • “Ora hasta que Dios te de”
  • “La oración es todo en la vida cristiana”
  • “Cuanto más tiempo orás, más rápido Dios responde”

Oraciones que el Señor no responde

Dios es soberano y puede escoger responder a cualquier oración que se le plazca. Pero la Escritura claramente indica que Dios no escucha ni responde a toda oración. De hecho, la Escritura da quince razones para la oración no contestada. Dios no contesta la oración de aquellos que: 

1.  Tienen motivos personales y egoístas.

Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites (Santiago 4:3)

2. Guardan iniquidad en sus corazones. 

Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado (Salmo 66:18). 

3.  Permanecen en pecado.

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír (Isaías 59:2).

Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye (Juan 9:31).

4.  Ofrecen servicio indigno a Dios. Malaquías 1:7-9

5. Abandonan a Dios.

Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados. Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien. Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia (Jeremías 14:10-12). 

6. Rechazan el llamado de Dios.

Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis…Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán (Proverbios 1:24-25, 28).

7. No ceden a la ley de Dios. Zacarías 7:11-13

Al que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable  (Proverbios 28:9).

8.  Cierra su oído al clamor del pobre.

El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará y no será oído (Proverbios 21:13).

9. Son violentos.

Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos (Isaías 1:15; también vea 59:2-3).

10.  Adoran otros dioses.

Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré. E irán las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman ellos incienso, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal. Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal. Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré en el día que en su aflicción clamen a mí (Jeremías 11:11-14; también vea Ezequiel 8:15-18).

11.   No tienen fe.

Pero pida con fe, no dudando; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor (Santiago 1:6-7).

12. Viven en hipocresía.

Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía (Lucas 12:1).

13.  Son orgullosos de corazón.

Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes (Santiago 4:6; 1 Pedro 5:5).

14. Se autojustifican.

El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, ten propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido (Lucas 18:11-14).

15. Maltratan al pueblo de Dios.

Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruya a los que me aborrecen (Salmo 18:40-41).

Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos; que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en olla. Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras (Miqueas 3:2-4).

La oración modelo. Mateo 6:9

 


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