Tema 1: El Beso de Judas

MENSAJE Nº 0037                   Domingo 17/04/11                   Hora 09:30 – 17:00

Especial De Semana Santa

Tema 1:  El Beso De Judas



INTRODUCCION

(Lucas 22:47-48)Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle. Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”En las Escrituras Judas Iscariote representa al mejor prototipo de falso discípulo de Cristo. Hoy vamos a estudiar las características muy especiales y sutiles que distinguen a un Judas dentro de la iglesia, también el Espíritu Santo nos va a revelar cómo y de qué manera, algunos cristianos se parecen tanto a ese nefasto personaje.

¿Quién de ustedes se animaría a ponerle el nombre de Judas a alguno de sus hijos? El nombre de Judas siempre aparece al final en la Biblia y siempre asociado con un estigma infame (Mr. 3:19)El que le entregó(Lucas 6:16) El que llegó a ser el traidor”. Siempre que alguno es traicionado por otro se dice: “Ese tipo es un Judas”.

1. ¿QUIÉN ERA JUDAS?

Judas era originario de un pueblo que se llamaba Queriot, que se hizo de fama porque allí vivían muchos sicarios, hombres asesinos a sueldo, y la palabra Iscariote significa precisamente sicario. Judas provenía de la ciudad de los sicarios, de los asesinos a sueldo.

ERA UNO DE LOS DOCE DEL SEÑOR. Judas fue llamado por Jesús y le dio a él lo mismo que dio a los demás (Lucas 9:1-2) “Habiendo reunido a los doce, Jesús les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y para sanar enfermedades. Entonces los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos”. Judas escuchó todas las enseñanzas del Maestro, vio sus milagros, caminó con Él al igual que todos los otros discípulos, pero nunca fue salvo.

¿Es posible que alguien haya podido caminar con Jesús, ser enseñado personalmente, haber visto sus milagros, y recibido dones para predicar, sanar, levantar muertos y no ser salvo? Sí es posible (Mateo 7:21-23) »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros? ”Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!

¿Sabía Jesús que Judas lo iba a traicionar? (Juan 6:70-71)¿No los he escogido yo a ustedes doce? —repuso Jesús—. No obstante, uno de ustedes es un diablo. Se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, uno de los doce, que iba a traicionarlo. Entonces ¿por qué lo escogió? (Juan 13:18; 21) »No me refiero a todos ustedes; yo sé a quiénes he escogido. Pero esto es para que se cumpla la Escritura: “El que comparte el pan conmigo me ha puesto la zancadilla”. Para que se cumpla la profecía y para darnos la revelación del misterio que hay detrás de la persona de Judas.

2. ¿QUÉ REPRESENTA JUDAS EN LAS ESCRITURAS?

Judas representa la excelencia del humanismo en la iglesia. Judas era el más brillante y talentoso de los discípulos de Jesús, excelente administrador y con pensamientos elevados. Siempre estaba dando buenas ideas, era muy servicial, celoso de los bienes materiales. Era prudente, por eso a él Jesús nunca le dijo “apártate de mi Satanás”.

ERA HUMANISTA, FRIO Y CALCULADOR (Juan 12:3-6) María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó: ¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero para dárselo a los pobres? Dijo esto, no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella. Para él los números eran más importantes que el amor.

El calculaba los beneficios materiales para la obra, y para su propio bolsillo.  Pero el amor nunca calcula; al amor siempre le parece demasiado poco todo lo que da; el único deseo del amor es dar hasta lo último; y cuando ha dado todo lo que tenía, aún le parece demasiado poco. No hemos ni empezado a ser cristianos si pensamos en darle a Cristo y a Su Iglesiasolo losuficiente como Judas.

Judas tenía un amor mezquino e interesado por Jesús, en cambio María dio todo al Señor sin calcular el costo. Uno que tiene el espíritu de Judas dice: “Tu ofrenda debe ser conforme al tamaño de tu necesidad”; “No voy a ir este domingo a la iglesia porque el lunes tengo examen”; “En lugar de salir y predicar a la gente ¿por qué mejor no levantamos una ofrenda para comprar una radio?”. La gente fría y calculadora en la iglesia es como Judas, solo desean ver resultados en lo material. Por esa razón en muchas iglesias los comités administrativos tienen mayor autoridad que los consejos espirituales.

ERA HABIL Y MAQUINADOR (Marcos 14:1-2) Faltaban sólo dos días para la Pascua y para la fiesta de los Panes sin levadura. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban con artimañas cómo arrestar a Jesús para matarlo. Por eso decían: «No durante la fiesta, no sea que se amotine el pueblo.» Judas era hábil e inteligente para los negocios y muy codicioso, y es probable que los escribas y fariseos ya lo conocían, por eso lo escogieron para negociar la entrega de Jesús (V.10-11). Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los jefes de los sacerdotes para entregarles a Jesús. Ellos se alegraron al oírlo, y prometieron darle dinero. Así que él buscaba la ocasión propicia para entregarlo.

Hay gente que se ha hecho muy famosa y rica creando métodos para hacer crecer a las iglesias, han desarrollado grandes ideaspara que los cultos sean más atractivos, para levantar un gran liderazgo; para que la iglesia se vuelva más atractiva para el mundo, para hacer crecer las finanzas, etc. Pero todos esos métodos tienen una condición: entregar al verdadero Jesús y cambiarlo por otro (Gálatas 1:6-10) Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición! Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición! ¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.

FUE EL PRIMERO EN HACER DE CRISTO UN NEGOCIO (Mateo 26:14-16) Uno de los doce, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes. ¿Cuánto me dan, y yo les entrego a Jesús? —les propuso. Decidieron pagarle treinta monedas de plata. Y desde entonces Judas buscaba una oportunidad para entregarlo. Para muchos Cristo se ha vuelto un gran negocio que rinde muchos dividendos. La mayoría de los grandes congresos y conciertos cristianos son organizados para promocionar a cantantes y pastores que viven haciendo giras por todo el mundo ganando cifras millonarias. Judas viene a ser el maestro y precursor de todos ellos. Para muchos la fe se ha convertido en un negocio mundial. Enlace y los pactos – Venta de amuletos de la Universal - la venta de coberturas apostólicas. Judas es el que roba usando la palabra.

ERA CODICIOSO Y AMABA EL DINERO (Lucas 22:2-6) Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban algún modo de acabar con Jesús, porque temían al pueblo. Entonces entró Satanás en Judas, uno de los doce, al que llamaban Iscariote. Éste fue a los jefes de los sacerdotes y a los capitanes del templo para tratar con ellos cómo les entregaría a Jesús. Ellos se alegraron y acordaron darle dinero. Él aceptó, y comenzó a buscar una oportunidad para entregarles a Jesús cuando no hubiera gente. El deseo de dinero puede llegar a ser algo terrible, y cegar la decencia, la honradez y el honor. Puede hacer que no se tengan escrúpulos con tal de obtener lo que se quiere. Judas descubrió muy tarde que algunas cosas cuestan demasiado.

(1Timoteo 6:9-10) Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. ¿Por qué seguimos a Jesús? Todos deberíamos poder contestar esta pregunta con total sinceridad. Judas fue cuidadoso de lo material al extremo de llegar a ser muy avaro, perose volvió negligente en lo espiritual. Por eso el pastor nunca debe meterse en las finanzas de la iglesia, para eso están los diáconos.

ERA CELOSO Probablemente Judas, cuando llegó a formar parte de los Doce, tenía todos los dones y todas las virtudes que podrían haberle hecho grande; pero poco a poco, le fueron consumiendo los celos de Juan, el discípulo amado, y esos celos le impulsaron a traicionar a Jesús. Es fácil ver que había celos entre los doce, pero los demás fueron capaces de vencerlos. Sin embargo puede ser que Judas tuviera en su corazón un demonio inconquistable e incontrolable de celos.

Pocas cosas pueden arruinarnos tanto la vida como los celos (Santiago 3:14-16) Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Ésa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica. Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas. Pero existe por el contrario el celo bueno (Tito 2:14) quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras.

ERA EGOISTAMENTE AMBICIOSO Todos los discípulos creían que Jesús iba a establecer su reino terrenal en ese tiempo y soñaban con tener una posición elevada en él (Marcos 10:37) Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo. —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir. ¿Qué quieren que haga por ustedes? Concédenos que en tu glorioso reino uno de nosotros se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.

No saben lo que están pidiendo —les replicó Jesús—. ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo bebo, o pasar por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado?
Sí, podemos. —Ustedes beberán de la copa que yo bebo —les respondió Jesús—y pasarán por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí concederlo. Eso ya está decidido.

Tal vez al oír esto Judas llegó a darse cuenta de lo tremendamente equivocados que eran esos sueños de grandeza material, y qué pocas posibilidades tenían de hacerse realidad. Y bien puede ser que, en su desilusión, el amor que había sentido una vez por Jesús, se volviera odioy fue tal vez otro de los motivos de su traición ¿Cuántos todavía creen que Jesús murió en la cruz para cumplir nuestros sueños?

Judas deseaba que Jesús fuera lo que él quería, y no lo que Jesús quería para él. En realidad, Judas se asoció con Jesús, no tanto para ser Su seguidor, sino para usar a Jesús como un medio para realizar los planes y deseos de su propio corazón ambicioso. Lejos de rendirse a Jesús, quería que Jesús Se le rindiera a él; y cuando vio que Jesús seguía Su propio camino, el camino de la Cruz, Judas se indignó hasta el punto que le traicionó.

La gente que usa a Jesús para conseguir sus deseos egoístas, un día lo va a traicionar, demostrando que nunca fueron de Él, porquela esencia del pecado es la soberbia; y su médula es la independencia; el corazón del pecado es el deseo de hacer lo que nos gusta, y no la voluntad de Dios. Eso es lo que caracteriza al diablo,representa todo lo que se opone a Dios, y no se quiere someter a Él. Ese era el espíritu que se había encarnado en Judas (Lucas 22:3) Entonces entró Satanás en Judas, uno de los doce, al que llamaban Iscariote.

Cuando el mensaje de la palabra de Dios se centra en satisfacer los deseos personales de la gente, se abre el camino para que Satanás entre y controle sus corazones. Judas no fue poseído por Satanás, sino que le entregó su voluntad al aferrarse a su soberbia y egoísmo, así es como el diablo entra en las personas ambiciosas por conseguir sus propios sueños y no desean someterse a la voluntad de Dios. Los famosos pactos y siembras de los falsos maestros que motivan la codicia.

Nos molesta la traición de Judas y puede que alguno diga: “Yo jamás sería así” Pero, veámoslo de nuevo: la codicia, los celos, la ambición, el deseo dominante de salirnos con nuestros planes, ¿son en nosotros muy diferentes de los deseos que estaban en Judas? Estas fueron las actitudes que hicieron que Judas traicionara a Jesús, y son las mismas que siguen haciendo que muchos actúen igual.

De la misma manera que Dios está siempre buscando personas que sean sus instrumentos, también lo hace Satanás. Una persona puede ser un instrumento para bien o para mal, de Dios o del diablo. Nosotros también sabemos que una persona puede estar al servicio de la luz o de las tinieblas. Pero la verdad es que Satanás no podría haber entrado en Judas si Judas no le hubiera abierto la puerta por su avaricia.

La puerta del corazón humano no tiene la manija por fuera, y sólo se puede abrir desde adentro. De nosotros depende si vamos a ser un instrumento de Satanás o de Dios. Y es en la iglesia donde decidimos alistarnos al servicio de uno de los dos. No se olviden que Judas viviendo con Jesús decidió servir al diablo.

Lo mismo ocurre en este tiempo, son muchos los que viven con Jesús; le oran, le alaban, sanan y echan demonios en su nombre, profetizan, predican y sirven con excelencia, pero sin embargo le están sirviendo a Satanás.

3. JUDAS REPRESENTA LA HIPOCRESIA DEL FALSO CRISTIANO

(Lucas 22:14-22) Cuando llegó la hora, Jesús y sus apóstoles se sentaron a la mesa. Entonces les dijo: — He tenido muchísimos deseos de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer, pues les digo que no volveré a comerla hasta que tenga su pleno cumplimiento en el reino de Dios.

Luego tomó la copa, dio gracias y dijo: —Tomen esto y repártanlo entre ustedes. Les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios. También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: —Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.

De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo: —Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes. Pero sepan que la mano del que va a traicionarme está con la mía, sobre la mesa. A la verdad el Hijo del hombre se irá según está decretado, pero ¡ay de aquel que lo traiciona
! Jesucristo, siempre que se celebra la Santa Cena, tiene en su mesa a los que le traicionan; porque, cuando en la casa del Señor nos comprometemos con Él y luego en nuestra vida salimos para negarle, somos traidores a su causa. Eso fue exactamente lo que hizo Judas, compartió la sangre del nuevo pacto y luego salió a traicionarlo.

Muchos besan a Jesús en el templo, para traicionarlo luego en la calle, negándole con sus actos, con sus palabras, con sus cuerpos, con sus deseos y con su corazón. Somos hipócritas cuando decimos aquí que le amamos pero luego le negamos ante el mundo. Eso hizo Judas. 

¿Por qué los demás discípulos de Jesús nunca pudieron discernir que Judas era el traidor? Porque Judas en términos humanos era un hombre excelente (Juan 13:21-29) Dicho esto, Jesús se angustió profundamente y declaró: —Ciertamente les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar. Los discípulos se miraban unos a otros sin saber a cuál de ellos se refería. Uno de ellos, el discípulo a quien Jesús amaba, estaba a su lado.

Simón Pedro le hizo señas a ese discípulo y le dijo: —Pregúntale a quién se refiere. —Señor, ¿quién es? —preguntó él, reclinándose sobre Jesús. —Aquel a quien yo le dé este pedazo de pan que voy a mojar en el plato —le contestó Jesús. Acto seguido, mojó el pedazo de pan y se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Tan pronto como Judas tomó el pan, Satanás entró en él. —Lo que vas a hacer, hazlo pronto —le dijo Jesús. Ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo eso Jesús.

Como Judas era el encargado del dinero, algunos pensaron que Jesús le estaba diciendo que comprara lo necesario para la fiesta, o que diera algo a los pobres
. Judas era bueno en todo lo que hacía, pero nunca sirvió a Jesús por amor ¿Para qué buscas la excelencia, la calidad, y la pasión en todo lo que haces? Judas todo lo hizo en el nombre de Jesús, pero para su propio beneficio.

4. JUDAS REPRESENTA EL FALSO ARREPENTIMIENTO

(Mateo 27:3-5) Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos. —He pecado —les dijo—porque he entregado sangre inocente. — ¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú! Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó. Reconocer el pecado, dolerse y tener remordimiento, no significan verdadero arrepentimiento. Algunas personas al verse descubiertas en su pecado tienen un gran remordimiento, lloran de verdad y como no soportan la humillación, la vergüenza que le producen  sus actos, y como no pueden renunciar a su orgullo, deciden suicidarse.

Sin embargo, la mayoría no se suicida, prefieren en cambio aislarse o irse lejos, abandonando su familia, sus amigos, y su iglesia, se van tristes pero no se arrepienten ¿Por qué? Porque no les deja su orgullo. El pecado del orgullo es casi siempre el último en salir del corazón. Judas no pudo humillarse y dejar su orgullo, prefirió suicidarse. Al contrario de Pedro.

La historia de Judas es muy triste pero nos deja una gran lección. Podemos conocer a Jesús, podemos servirle con excelencia, podemos hacer milagros, podemos sanar y echar fuera demonios, podemos predicar con poder, podemos tener la gracia para impactar a muchos con el evangelio, pero si lo hacemos para lograr beneficios terrenales, estaremos perdidos, como Judas.

Pedro cuando estuvo con Jesús resaltó más por sus errores que por sus aciertos, era torpe, atropellado, inseguro, frágil, y terminó negando a su amado Maestro. Judas le superó en todo, era mucho mejor que él. Pero Pedro fue superior a Judas solo en una sola cosa: En amarle a Jesús más que a su propia vida, eso fue suficiente para ser perdonado y reconciliarse con Dios para siempre.


Volver a Especial de Semana Santa |  Volver a Prédicas

Personas Online

Tenemos 7 invitados conectado(s)

Síguenos