Prédicas

Tema: 10 Razones para no Hacer Llamados al Altar

Autor: Thabiti Anyabwile

TEMA: 10 Razones para no Hacer Llamados al Altar


A veces me pregunta la gente por qué no hacemos él “llamado al altar” en nuestros servicios. Así como la gente que hace la pregunta, las iglesias de mi experiencia personal casi todas practican el “llamado al altar” en la celebración de un sermón o servicio. Los he visto hacer en forma muy pobre, y he visto algunos pastores ser muy claros sobre el evangelio, el arrepentimiento, la fe, y el hecho de que “pasar al frente” no salva.

Así que, ¿por qué no practicamos él “llamado al altar”? No creo que el pastor que practica una “invitación” al final de un sermón esté en pecado, pero él puede no estar actuando con prudencia tampoco. Esta lista de razones, resume el por qué no es bíblico hacer el llamado:

  1. El llamado al altar está simple y completamente ausente de las páginas del Nuevo Testamento
  2. El llamado al altar está históricamente ausente hasta el siglo 19, y su uso en ese momento (a través de Charles Finney) se basa directamente en una mala teología y en una metodología manipuladora centrada en el hombre.
  3. El llamado al altar muy fácilmente confunde el acto físico de “pasar al frente” con el acto espiritual de “venir a Cristo.” Estos dos pueden ocurrir simultáneamente, pero con demasiada frecuencia la gente cree que venir a Cristo es ir al frente (y viceversa).
  4. El llamado al altar puede engañar a la gente sobre la realidad de su estado espiritual y el fundamento bíblico para la seguridad. La Biblia no nos ofrece seguridad de que ya somos salvos sobre la base de que “pasamos al frente”.
  5. El llamado al altar sustituye parcialmente al bautismo como el medio de profesión pública de fe.
  6. El llamado al altar puede inducir el error al pensar que la salvación (o cualquier respuesta oficial a la Palabra de Dios) ocurre principalmente los domingos, sólo al final del servicio, y sólo pasando “al frente”.
  7. El llamado al altar puede confundir a la gente acerca de las cosas “sagradas” y los lugares “sagrados”, como la frase “llamado al altar”, sugiere.
  8. El llamado al altar no es sensible a nuestra época cautelosa y relacional donde la mayoría de la gente viene a la fe por un período de tiempo y, a menudo con la interacción de un buen amigo.
  9. El llamado al altar se ve a menudo como “la parte más importante del servicio”, y esto resta importancia a la parte realmente más importante de la adoración que Dios ha prescrito (la predicación, la oración, la comunión, el canto).
  10. Dios es glorificado al bendecir poderosamente las cosas que Él ha prescrito (la predicación, la oración, la comunión, el canto), y no las cosas que hemos inventado. Siempre debemos ser temerosos de añadirle cosas a las instrucciones de Dios para su adoración.

Estas son las razones más convincentes en mi opinión. Pero estas objeciones parecen muy graves para cualquier persona que toma muy en serio la idea de que nuestra vida cristiana y las reuniones deben ajustarse a los mandamientos, modelos, y prohibiciones del NT. Tal vez me gustaría añadir un 11 º: El “llamado al altar” enseña a la congregación a evaluar el “éxito” ó “eficacia” del ministerio en acciones externas, visibles y por resultados.

Además, la necesidad de ser cuidadoso y sensible pastoralmente con las almas de los hombres que necesitan arrepentirse y creer no podría ser más urgente. Por lo tanto, todo lo que oculta la realidad de Dios y la obra del Espíritu Santo en la conversión y la necesidad del arrepentimiento y fe debe ser considerada -en el mayor los casos –una  práctica con potencial de socavar la misma  obra a la que estamos entregando nuestras vidas.

¿La gente “responde” a la palabra de Dios en nuestros servicios? Si lo hacen. Y les damos diversas maneras en que puedan dar seguimiento a lo que han oído hablar, desde hablar con un anciano o un amigo cristiano después del servicio, para programar una cita durante la semana, dejándonos saber a nosotros si les gustaría que los visitáramos, y así sucesivamente. Una cosa que aprecio sobre nuestro enfoque es que nos permite conocer, escuchar, preguntar, animar, enseñar y orar en una forma mucho más completa. Por la gracia de Dios estamos viendo personas convertidas y profesando su fe en el bautismo mientras el Espíritu abre los corazones. No somos perfectos, por cualquier medio. Pero espero que estemos siendo fieles a los mandamientos, ejemplos, e instrucciones de la Escritura.



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Tema: ¿Adónde se han ido los hombres?

Autor: Pablo Santomauro

TEMA: ¿Adónde se han ido los hombres?


Me siento incómodo cuando en mi iglesia esperan que acompañe con mi voz canciones modernas de amor a Cristo. Letras como “estoy enamorado de ti”,  “quiero quedarme en tu tibio abrazo”, “oh el amor entre tú y yo”, “yo soy tuyo y tú eres mío”, “yo soy la niña de tus ojos”, y otras estrofas en los cantos de adoración cristianos, tienen una carga femenina que de pensarlo bien, deberían inquietar al elemento varonil del cuerpo de Cristo. Algunas de las canciones interpretadas por estrellas de la canción cristiana femenina hay que escucharlas detenidamente para no confundirse. Las intérpretes virtualmente le cantan al Señor con palabras y expresiones que bien podrían ser dirigidas a un amante en cualquier canción secular. El nombre del galán de sus sueños simplemente parece haber sido reemplazado con el nombre de Jesús. 

Yo no pienso que parte de mi adoración al Salvador debe ser cantar alabanzas de inclinación erótico-romántica. Yo no deseo “acurrucarme” en los brazos de Jesús, ni susurrarle al oído cuanto le amo, tocar sus manos o deleitarme en su mirada. En lugar de ello, la Biblia me da mandamiento de adorarle y seguirle como mi Rey. Es por ello que en su mayoría los antiguos himnos eran más centrados teológica y doctrinalmente. Expresiones como “Firmes y adelante, huestes de la fe” y “Jesús es mi rey soberano” eran más adecuadas para ser cantadas por ambos géneros.

Justo es señalar que ya algunos himnos antiguos dejaban entrever la fibra femenina reclamando su lugar en los himnarios. Un himno titulado “El Reposo” contiene líneas como: “Salvo en los tiernos brazos de mi Jesús seré; y en su amoroso pecho siempre reposaré.” No me digan que esto apela a la masculinidad con que Dios dotó al hombre. Anticipando la acusación que se me hará de ser un machista, invito a mis acusadores a recorrer el libro de Salmos para ver si pueden encontrar este tipo de expresiones en la alabanza a Dios.

La música cristiana es sólo una punta de la madeja. Si jalamos de otras puntas sueltas encontraremos otros factores causantes de que hoy en día tengamos una iglesia débil para tratar con los desafíos agresivos del humanismo, tanto secular como religioso. Según David Murrow, autor del libro Por qué los Hombres Aborrecen ir a la Iglesia [1], en determinado momento ciertos pastores comenzaron a enfocar sus ministerios, predicaciones y música hacia el sector femenino de sus congregaciones. En consecuencia, los sermones se tornan en pláticas emocionalmente orientadas, y la alabanza en letras sensibleras de efecto lacrimógeno con un fondo musical de balada romántica.

He observado que los famosos “encuentros” de 1 o de 3 días, son más bien sesiones psicoterapéuticas donde los participantes se abrazan a cada rato, se dan la mano, comparten sentimientos, y se los anima a llorar. En los cultos tenemos la clásica posición de los brazos levantados (no en señal de poder y victoria, sino de tierno abrazo) o las palmas hacia arriba (como sosteniendo una bandeja) y los ojos cerrados mientras cantamos “Estoy desesperado por ti, tú eres el aire que yo respiro”. ¿Hablamos así los hombres? Todo esto sucede bajo la mirada de pastores que con su liderazgo y actitud confirman el antiguo refrán, “Existen tres géneros, femenino, masculino, y clérigo”.

En el terreno de la enseñanza las cosas no son más alentadoras. Mucha de la prédica de hoy consiste en un tipo de mensaje psicológico, ameno, conciliador y con enfoque positivista. Si usted está interesado en esto puede buscarlo en las charlas motivacionales que las grandes corporaciones programan para sus empleados, no necesita ir a la iglesia. En muchos casos, el énfasis de la enseñanza está en lo emocional y en las experiencias subjetivas. No falta tampoco el abundante material especializado en las relaciones con el esposo/a y la familia, donde abundan los “toques emocionales”, que ha inundado a la iglesia.

En virtud de todo lo anterior, el aspecto intelectual de nuestra fe ha sido dejado a la orilla del camino. Los hombres preferimos el tipo de enseñanza que provoca nuestro intelecto y que nos equipa para confrontar diferentes corrientes de pensamiento y cosmovisiones opuestas al cristianismo. Aun somos jinetes a caballo blandiendo espada. Necesitamos ser capacitados bíblicamente para hacer de nuestro cristianismo una fuerza influyente en el mundo real de la política, la educación, la industria y los negocios (y no me refiero a la teología del Dominio). Necesitamos afirmar la noción de que el cristianismo es verdad en todos los aspectos y niveles de la vida. Necesitamos recobrar el balance entre las enseñanzas tiernas de Jesús (su amor y su pasión salvadora) y las doctrinas del pecado y el infierno. Necesitamos hombres fuertes y abnegados en los púlpitos cuya predicación vaya dirigida a los hombres. Jesucristo mismo se enfocó en los hombres como su principal objetivo discipulador. ¿No debemos hacer lo mismo hoy imitándolo a él? Por favor, no me salga con la excusa de que la sociedad judía era patriarcal y por ello Jesucristo escogió hombres como sus discípulos. Jesús escogió hombres siguiendo el diseño original que el Padre ya había establecido desde el principio y punto.

Lejos esté esta exhortación mía de entenderse como una plegaria a las iglesias liberales y emergentes. En lo que a mí respecta, estas denominaciones no son representantes de Dios, ni colectiva, ni individualmente. Están principalmente involucradas en la asistencia social y en la resistencia cívica, así como muy ocupadas luchando por los derechos de los homosexuales y procurando salvar el planeta, mientras que niegan el evangelio bíblico. Los hombres cristianos no estamos interesados en una religión tibia como ésa. Estamos compenetrados con la batalla entre el bien y el mal, la verdad y el error, Jesucristo y las huestes satánicas.

Los pastores que atienden nuestras iglesias hoy, luego de un tiempo terminan espiritualmente esterilizados. Han sido adoctrinados de tal forma por la agenda feminista que se han ido transformando hacia una masculinidad neutralizada y han renunciado al liderazgo natural que Dios les ha otorgado. Muchos de ellos avanzan hacia posiciones de pastores o de liderazgo. Pueden ser populares, tener una inclinación saludable hacia las almas, pero ¿están enseñando buena apologética? Desde ya les digo, encontrar a uno que lo esté haciendo puede ser más difícil que encontrar una aguja en una fábrica de agujas (¿Era así el refrán?).

PromiseKeepers (Cumplidores de Promesas) pareció traer un rayo de esperanza a la situación hace algún tiempo. La esperanza se diluyó cuando vimos a hombres llorando, abrazándose y cantando tomaditos de la mano.

¿Es todo esto sólo el reflejo de una feminización de la sociedad en general? Sí lo es. Así como el hombre secular moderno, una vez que ha claudicado ante la feminización de la cultura, es un hombre vacío y carente de principios que lo lleven a dedicar su vida a cualquier causa que requiera un mínimo de sacrificio, el hombre promedio en nuestras iglesias es un cero a la izquierda que no ha entendido que seguir a Jesús implica un sacrificio de su parte. No solamente se requiere un sacrificio, sino también un despliegue abundante de virilidad espiritual. Es por esto que la sociedad occidental se desmorona frente a nuestros propios ojos. Por dentro, tenemos la erosión de los valores que nutrieron nuestras culturas bajo el constante ataque humanista secular, y por fuera el Islam, representado fielmente por los terroristas (los líderes del resto de los musulmanes), quienes ya han discernido la incapacidad y la cobardía de este nuevo hombre de la cultura occidental. Esta cobardía se manifiesta, por consecuencia lógica, en la impotencia de los gobiernos para tratar con la prepotencia del Islam. De la misma manera, los enemigos de la iglesia en la sociedad americana (ACLU, liberales, verdes y radicales) han percibido con toda claridad que la iglesia de Cristo está plagada de “afeminados espirituales” que no levantan un dedo ante los ataques de los valores cristianos de nuestra cultura.

¿El camino de la recuperación? Poner verdaderos hombres detrás de los púlpitos, porque la mayoría de los pastores hoy en día, no lo son. Los hombres verdaderos siguen a los líderes que son hombres verdaderos. Ya a estas alturas pienso que soy un idealista. Hace poco participé deun culto dominical en una iglesia. La alabanza que cerró la predicación decía: “Jesús, tu nombre es como miel en mis labios.” Para llorar.

 


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Tema: ¿Cómo Vestir?

18 mayo 2011                    Mary Kassian

TEMA: ¿Cómo Vestir?





En 1 Timoteo 2:9, el Señor ofrece tres orientaciones que ayudan a las mujeres cristianas averiguar qué vestir y qué no vestir: “se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia” Vamos a examinar estas tres pautas para ayudar a garantizar que nuestras apariencias se encuentren en buen estado, debidamente organizadas y listas para mostrar a Cristo.
 
¿Es Adecuada o Impropia?

Kosmio es la forma descriptiva del sustantivo griego kosmos (poner en orden, recortar, adornar o decorar), que se relaciona con nuestra palabra en español cosmos: el universo. Los griegos consideraban que el universo estaba en orden, todo integrado y armónico. Cosmos es todo lo contrario del caos. Así que cuando Pablo les dijo a las mujeres que su adorno debe ser kosmio, quería decir que como el universo, todas las partes deben estar arregladas armónicamente con las otras partes. Debe ser “apropiada”, es decir, adecuado o conveniente. Dado el contexto, creo que Pablo estaba dando a entender que nuestro adorno debe ser adecuado en una serie de niveles diferentes.

En primer lugar, tu ropa debe llegar a ser, adecuada, y en consonancia con tu carácter de hija de Dios. Pero también debe ser adecuada a tu tipo de cuerpo, de acuerdo a tu feminidad, ser de acuerdo a tu marido, de acuerdo a la otra ropa que llevas, y debe ser según la ocasión y el lugar que se tiene la intención de usarlo. Hay una enorme cantidad de orientación en esa palabra pequeña, cada vez. Se le desafía a evaluar su ropa, zapatos, bolsos, maquillaje y el cabello desde múltiples ángulos, como parte del conjunto armónico e integrado de su vida-a la línea de la que se ve con lo que no se ve y de lo temporal a lo eterno. Se le reta a presentar una perspectiva cósmica para influir en sus decisiones cotidianas.

Me gusta la palabra que Pablo escogió. Esto tiene enormes implicaciones. Kosmio significa que el “aspecto” de una mujer cristiana debe ser consistente conforme a lo de dentro con lo de fuera. Esto desafía a los que ponen un énfasis indebido en la apariencia externa, así como aquellos que descuidan su apariencia personal. Es un correctivo a las mujeres que se visten de manera extravagante. Es un correctivo a las que se visten seductoramente. Pero también es un correctivo a los que piensan que “santo” significa desaliñada, fea, poco femenina y sin estilo. Adecuada indica que ir corriendo en pantalones anchos y camisetas todo el tiempo es tan inadecuado como la obsesión por la ropa elegante. Esto significa que la apariencia de una mujer debe ser puesta de forma correcta. Debe ser agradable y atractiva en lo interior y en el exterior.

¿Es Decente o Indecente?

La segunda palabra, aidous, se basa en el término griego para vergüenza y desgracia. La palabra es una mezcla de modestia y humildad. Cuando pienso en una imagen verbal que encarne este concepto, pienso en acercarse a Dios con ojos que están abatidos.

Se trata de una sensación de carencia, de inferioridad, o indignidad. Se sugiere la vergüenza, pero también un sentido correspondiente de reverencia y honor hacia la autoridad que le corresponde. Es lo contrario de la insolencia, la imprudencia, falta de respeto, o la audacia. Los ojos abatidos son lo contrario de los ojos desafiantes.

Entonces, ¿vestirse con su mirada baja significa que usted está consciente de sí misma? No. Significa que su ropa le dice la verdad sobre el evangelio. Su ropa muestra al mundo que Jesús cubre su vergüenza y le hace decente. Su ropa cubre su desnudez como la ropa de Cristo cubre sus pecados.
 
Vestirse “con los ojos bajos” significa que usted elije la ropa que es decente a Sus ojos. . . ropa que no es provocativa y seductora, y que honra la desnudez. Cuando usted se viste decentemente, usted reconoce que Dios le ordenó cubrirse de ropa, y no llamar la atención, a su piel desnuda. Se cubrirá hasta por respeto a El, el evangelio, sus hermanos cristianos y por respeto a lo que Él te hizo ser. Decencia significa que está de acuerdo con el Señor acerca del verdadero propósito de la ropa y dejar de lado sus propios intereses para vestirse de una manera que exalte a Cristo.

Así que en ese vestidor probando esa falda, tómese el tiempo para sentarse, doblar, y ajustarse frente a ese espejo, y preguntes, ¿Es decente esta falda? ¿Hace lo que debe hacer? ¿Qué tan bien me cubre? ¿Muestra mi desnudez esencial –o exalta el evangelio de Cristo?

¿Es Moderado o Excesivo?

La última cosa que debe preguntarse sobre la ropa es si es moderada o excesiva. Pablo utiliza la palabra griega sophrosunes. Significa “de una mente sana, frenar los deseos de uno y los impulsos, auto-controlado, templado.” La palabra indica que nuestros adornos deben ser razonables y no una locura. Debemos controlar nuestros impulsos y evitar los extremos en la moda, peinados y maquillaje. También debemos evitar locas cantidades excesivas de dinero o el rellenar nuestros armarios de locas cantidades de ropa. Tenemos que controlar nuestras decisiones del armario con un sentido de moderación, simplicidad, y autocontrol. Si el atuendo es una locura extrema, es locamente carísima, o si es una locura para que la lleve a comprar otra, entonces usted debería dejarla pasar.

Entender el propósito de la ropa y haciéndose las tres preguntas, ¿Es adecuada? ¿Es decente? y ¿es moderada? le ayudará a encontrar la manera de vestir. Y no se olvide de incluir su “Ayudante” en el proceso. El Espíritu Santo es una fuente inestimable de asistencia cuando se trata de averiguar si su apariencia glorifica a Dios. Si su corazón es correcto y buscar su guía, Él será su asesor de vestuario personal y le enseñará que vestir y que no vestir.

© Editorial Moody. Adaptado de GirlsGoneWise in a WorldGoneWild , pp. 103-108.


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Tema: ¿Realmente el Infierno es Eterno?

TEMA: ¿Realmente el Infierno es Eterno?



Un punto de vista del infierno que parece estar teniendo un fuerte resurgimiento hoy entre los evangélicos es el Aniquilacionismo. Hay ligeras variaciones, pero básicamente enseña que Dios finalmente esfumará a cada creyente de su existencia. Algunos aniquilacionistas dan lugar a la ira divina, pero no le permiten que se extienda más allá del lago de fuego. En otras palabras, no le permiten a Dios toda la fuerza de Su juicio, el cual es un tormento eterno y consciente. Para ellos, el lago de fuego es algo que consume por completo y finalmente destruye a los pecadores. Ya sea que vean la muerte como el fin, o si ven el infierno de tormentos como limitado en el tiempo, el resultado es el mismo: la negación de que el infierno es eterno.

“Espere un minuto”, usted protesta, “¿qué pasa con todas las referencias bíblicas a las llamas eternas y al castigo eterno? ¿No dice Mateo 25:46 que los impíos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna?” Buena pregunta. Por ninguna razón exegética buena, algunos aniquilacionistas han entendido la palabra “eternal” para referirse, no con una duración de tiempo, sino a la calidad del juicio de Dios. Es eterno en la calidad, a pesar de que tiene un fin. Otros Aniquilacionistas dicen que “eterno” se refiere a los efectos del juicio divino. Es decir, los resultados del juicio de Dios en la muerte –como en la extinción y aniquilación, el cual es un estado de no-existencia que dura eternamente.

Si usted está teniendo dificultades para doblegar su mente a esto, usted no está solo. Es difícil concebir a un pecador experimentando una cualidad eterna del juicio sin que dure para siempre. Mateo 25:46 enseña claramente que la duración del castigo y la vida son iguales, ambos eternos. John MacArthur ha dicho:

El castigo en el infierno se define por la palabra aionios, que es la palabra eterna o eterno. Hay gente a quien le gustaría volver a definir la palabra aionios y decir: “Bueno, realmente no significa para siempre.” Pero si haces eso con el infierno, lo habrás hecho con el cielo también, porque la misma palabra se usa para describir a ambos. Si no hay un infierno eterno, entonces no hay un cielo eterno. Y voy a ir un más allá. La misma palabra se usa para describir a Dios. Y por lo tanto si no hay un infierno eterno, entonces no hay un cielo eterno, ni hay un Dios eterno. Está claro que Dios es eterno, y, por tanto, el cielo es eterno, y así también es el infierno. (John MacArthur, “Un Testimonio de Uno Sorprendido de Estar en el Infierno, 2a. Parte”)

Agustín en pocas palabras, lo estableció hace más de 1500 años: “Decir que la vida eterna será eterna, [pero que] el castigo eterno, vendrá a su fin es el colmo de lo absurdo”

Decir que pasajes como Mateo 25:46 se refieren a eternidad como una cualidad de juicio, pero no dicen nada sobre la duración, especialmente sin un apoyo exegético, es simplemente darlo por sentado. El significado de “eterno” en este pasaje es claro: es eterno.

Los Aniquilacionistas a veces explican “eternal” en el sentido de un efecto eterno. Dicen que las palabras como destrucción y muerte se refieren a algún tipo de desintegración o de ser consumido. Dios no atormenta a los malvados por toda la eternidad, Él simplemente termina con su existencia, y el efecto de ese acto singular de juicio dura para siempre. Como señalamos anteriormente, esto permitirá que Dios este airado, pero sólo por un tiempo. Decir que el castigo divino es eterno va demasiado lejos, es una forma de castigo cruel e inusual. Eventualmente, ellos creen que Dios esfumará a los impíos de la existencia, y que la condición de no-existencia durará para siempre.

Aparte del problema metafísico (¿Cómo puede algo que ya no existe decir que durará para siempre?), Hay un problema muy serio con la perspectiva del “cese de la existencia” que no tiene en cuenta a un Legislador que es infinito y eterno por naturaleza. La gravedad de un delito se mide, no sólo por la naturaleza del acto en sí, sino también en relación con el ofendido. Por ejemplo, si un hombre golpea a otro hombre en una esquina de la calle, este puede sufrir algunas consecuencias –cargos de alteración del orden público, asalto, o lesiones. Sin embargo, si alguien golpea al Presidente de los Estados Unidos seguramente, cuando el Servicio Secreto termine con él, estará un buen tiempo en prisión.

Es lo que pasa con los delitos cometidos contra un Dios santo. Puesto que una ofensa contra un legislador finito es finita, el castigo para satisfacer el delito es también finito. Ese es el principio detrás de Éxodo 21, ojo por ojo (vv. 23-25). Pero un delito contra Legislador eterno e infinito no es finito, es infinito y eterno. Corresponde al juez el determinar la gravedad de la infracción en sí, por ejemplo, decir una mentira “blanca” contra al cometer un homicidio. Pero la naturaleza de la infracción se mide según la naturaleza de Dios que es santo y eterno. Del mismo modo, Dios, que es perfecto en justicia, determina la justicia que exige una infracción. De acuerdo a Su Palabra, el castigo por un delito contra un Dios santo es el tormento eterno en el infierno.

A nivel humano, es comprensible cuando la gente retrocede de la enseñanza de la Biblia acerca del tormento eterno. Es una doctrina absolutamente horrible y terrible. Es imposible concebir un delito tan grave-incluso los crímenes de gente famosa como Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao, y Osama Bin Laden -como para merecer la agonía eternal e insoportable descrita en la Biblia. Pero eso demuestra lo poco que entendemos la terrible pecaminosidad del pecado, por una parte, y la santidad de Dios por la otra.
 
Los caminos de Dios son más altos que nuestros caminos y sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos, no podremos comprenderlo (Isaías 55:8-9). De una manera incómoda conmovedora y penetrante, la doctrina del infierno eterno confronta nuestra lealtad, revela nuestra verdadera autoridad, y pide que dejemos de lado todo lo que parece razonable para nosotros y creer en el justo juicio de un Dios santo. Cuando aceptamos las doctrinas duras de la Biblia, se convierte en una de las evidencias más importantes de la verdad: la fe dada por Dios.

La doctrina bíblica de un infierno eterno nos da una razón más para alabar a Dios por el Evangelio. Tomó una persona eterna para satisfacer una pena eterna contra el pecado, que descalificó a toda la raza humana, excepto a una persona: Jesucristo. Él es el Hijo del hombre y el Hijo eterno de Dios. Cuando Jesús dio su vida, su sacrificio satisfizo todas las exigencias de la justicia divina. Para aquellos que confían en Jesucristo como su sustituto, su muerte ha cumplido con la eterna ira de un Ser eterno y Dios justo. Él llevó nuestro castigo en su cuerpo, absorbiendo la ira eterna de Dios. Pero aquellos que no abrazan a Cristo, son abandonados a sí mismos- estos llevarán el pecado de sus delitos en contra de un Dios eterno, y sufrirán por ello eternamente, porque nunca serán capaces de satisfacer Su ira eterna.

Espero que la doctrina del tormento eterno les despierte. Que os llene de alabanza a Dios por haberle salvado del castigo eterno, para darle vida eterna en su lugar. Puede humillarte cuando te das cuenta que no estás recibiendo lo que mereces. Y puede encender en ti una pasión por anunciar el Evangelio a las pobres almas que no son conscientes del terror que les espera fuera de la misericordia de Dios.


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Tema: La Gravedad del Infierno

Miércoles, 11 de mayo 2011

TEMA: La Gravedad del Infierno




Hoy muchos predicadores y escritores cristianos tienden a evitar hablar del infierno, y hasta lo  ridiculizan en algunos casos para no preocupar a la gente manteniéndolas motivadas con lo mejor de esta vida. Creo que es un grave error, porque hoy estos predicadores y escritores están mandando a más gente al infierno, por no hablar de él, que todas las sectas y religiones falsas del mundo que lo niegan.

Al escuchar las opiniones populares acerca del infierno, usted puede probar lo que se oye con algunas preguntas bíblicamente exigentes:

  • ¿Disminuye esta visión del infierno la amenaza del juicio de Dios?
  • ¿Tiende esta enseñanza a suavizar la urgencia del arrepentimiento?
  • ¿Ofrece al pecador la esperanza de la salvación más allá de esta vida?

Los puntos de vista modernos del infierno no van a sobrevivir la prueba de la fidelidad bíblica. Estos permiten que el pecador se sienta más cómodo y satisfecho por suavizar A Dios, haciéndole menos severo.

Los desafíos a la doctrina del infierno empiezan por cuestionar lo que la Biblia dice claramente, pero no termina ahí. Wayne Grudem, reconociendo la tendencia a hacer parecer el infierno más llevador, notó un patrón trágico:

La doctrina del castigo eterno consciente… tiende a ser una de las primeras doctrinas dadas por personas que se alejan de un compromiso a la Biblia como verdad absoluta [...]. Entre los teólogos liberales que no aceptan la veracidad absoluta de la Biblia, probablemente no haya nadie hoy en día que crea en la doctrina del castigo eterno consciente. (Wayne Grudem, Teología Sistemática)

Dos de las campañas más importantes contra el infierno son los ataques en contra de su eternidad y la gravedad. Travis nos dio un poco de ayuda en la comprensión de la eternidad del infierno, ahora vamos a echar un vistazo a la gravedad de infierno.

¿Será el Infierno Realmente tan Malo?

Cada vez que Jesús describió el infierno, él nunca fue frívolo o despectivo. Usó términos vívidos y terribles para describir el destino final de los pecadores, sorprendiendo y asustando a su público con metáforas tremendamente gráficas. El infierno es un lugar tan malo que usted debe estar dispuesto a cortar las partes sensibles e insustituibles de su cuerpo para evitarlo (Mt. 5:29-30), incluso el martirio valdría la pena para evitar el tormento del infierno (Mateo 10:28). Él siempre presentó el infierno como un lugar terrible de sufrimiento intolerable.

Sus descripciones son consistentes con otros escritores bíblicos. Daniel se refiere al infierno como un lugar de vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12:2). Pablo lo llamó un lugar de destrucción y castigo sin fin (2 Tesalonicenses 1:5-10). Judas llamó al infierno un lugar de fuego eterno y oscuridad (Judas 7). El apóstol Juan describe el infierno como un lugar donde los pecadores sufren tormento eterno, sin descanso día y noche (Apocalipsis 14:9-11).

En conjunto, todas estas descripciones del infierno comunican dolor, miedo, pérdida, ira, separación, y desesperanza. Es absoluta agonía, y tormento eterno.

Agonía y Tormento

El Nuevo Testamento describe el infierno como un lugar de tormento inimaginable. Los escritores bíblicos nos ayudan con imágenes de escenas de horror indecible, y la mayoría de las veces están simplemente citando lo que dijo Jesús sobre el infierno:

  • lloro y crujir de dientes (Mateo 8:12)
  • destrucción espiritual y del cuerpo (Mt. 10:28)
  • horno de fuego (Mateo 13:42, 50)
  • las tinieblas de afuera (Mateo 22:13)
  • fuego que nunca se apagará (Marcos 9:48-49)
  • tormentos sin fin (Lucas 16:23-24)

Juan Calvino, al comentar sobre las descripciones, escribió: “En estas expresiones, el Espíritu Santo sin duda tiene la intención de confundir todos nuestros sentidos con miedo.” Calvino entendió la apelación de la Biblia a nuestros sentidos. Cuando se lee sobre el infierno en la Escritura, casi se puede oír los lamentos agonizantes, oler el humo y la quema de azufre, ver las llamas del lago de fuego, y sentir la ira hirviente de los impíos, mientras rechinan los dientes ante el Justo Juez.

Jesús usó imágenes y metáforas que nos ayudan a comprender el horror del infierno. La oscuridad representa la soledad, la inseguridad, la sensación de estar perdido y desorientado, el fuego representa el dolor insoportable de la quema, y un lago de fuego representa el sentido de ahogamiento, asfixia, tomando el fuego y azufre internos. Estos cuadros vivos del medio ambiente del infierno deberían provocar un sentido razonable de miedo en una persona normal que lo piensa. Nadie puede salir con la idea de que el infierno es un lugar aceptable para pasar la eternidad.

Abandono

Si bien es cierto que el infierno es un lugar de dolor físico y sufrimiento (fuego, ardiente, siendo cortado en pedazos), creo que a menudo se pasan por alto la agonía mental de estar completamente abandonado y abandonados por toda la eternidad. Después de todo, el grito más escalofriante de nuestro Señor mientras Él sufrió la ira de Dios en la cruz no surgió del dolor físico, sino de ser abandonado por el Padre. Jesús exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46).

John MacArthur explica la importancia de abandonar al Hijo de Dios en relación al infierno: “Este es un recordatorio para todos los pecadores que, si bien el infierno es la furia de la presencia del castigo personal de Dios, Él nunca va a estar allí para confortar. Nunca estará allí para mostrar simpatía. El nunca traerá alivio. [...] Es a la vez el castigo de Dios y la ausencia de consuelo…] Eso es el infierno [castigo sin alivio (“El Rey Crucificado: la Consumación en el Calvario”). Como el puritano Thomas Vicente dijo, “No sólo el incrédulo estará en el infierno, sino que el infierno estará en él también.”

Prisión

El Nuevo Testamento presenta frecuentemente el infierno como una prisión, un lugar de reclusión eterna (Mateo 22:13; Judas 13; 2 Pedro 2:9.). Es imposible comprender las condiciones de detención del primer siglo mirando a las prisiones estadounidenses de hoy, donde las habitaciones incluyen televisión por cable, tres comidas, oportunidades de educación, ejercicio al aire libre y baño / ducha. En muchas de las cárceles del mundo a lo largo de la historia, los carceleros no sólo trataban a los presos como delincuentes, sino como a sub-humanos, como a animales.

Pero incluso la peor de las condiciones carcelarias terrenales sirve como analogía débil al calabozo eterno del infierno de Dios. Dios no ofrece nada para consolar o aliviar su agonía –nunca. En el infierno, los pecadores para siempre estarán sin esperanza, si ayuda y sin poder. Dios les arroja al infierno por una sola razón: castigo (2 Tesalonicenses 1:9).

Mire la Cruz

Si quieres un vistazo en el interior de las agonías del infierno, visita al Salvador en Getsemaní cuando se anticipó a la cruz. Vea las gotas de sudor con sangre cayendo de su cuerpo al enfrentar la realidad de tener que absorber la ira eterna de Su Padre. Escuche Su grito angustioso desde la cruz cuando Su Padre, por primera y última vez abandonó a Su Hijo por llevar el pecado de la humanidad. Sienta Su soledad al enfrentar las angustias completamente desamparado.
 
El infierno es un lugar donde la completa ira de Dios y enojo es derramado eternamente sobre los pecadores. Posee en Sí mismo la esencia y la omnisciencia de la divinidad, Cristo sabía de lo que hablaba. Y como nuestro sustituto cargó los pecados, Él anticipó los tormentos del infierno y, finalmente, experimentó la efusión de la ira divina por todos aquellos que creerían.

La Escritura es muy clara acerca de la doctrina del infierno. Nada bueno puede venir de la defensa de un infierno que lo hace ser nada menos que una separación sin esperanza, dolorosa y eterna de la bondadosa gracia de Dios. Si rechaza, disminuye, o niega la doctrina del infierno, usted socava la gravedad de nuestro pecado en contraste con la santidad de Dios. Pero armados con la enseñanza precisa sobre el infierno, usted ayudará a entender al pecador el por qué tiene que huir de la ira de Dios hacia la misericordia de Jesucristo.


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